Existen varias formas
de conocer el valor de una propiedad. Cada uno de
ellos, da una referencia relativa, de tal forma que, finalmente
podemos tener un monto cercano al precio de venta en el mercado.
El método más sencillo que se acerca mucho a
la realidad, consiste en averiguar el precio de otras propiedades
que actualmente se encuentran en venta, en la misma zona. Sin
embargo, como no sabemos cual será
finalmente el valor de comercialización real, debemos
agregar otras fuentes de información.
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Valor Catastral de la Vivienda
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El impuesto sobre bienes inmuebles (I.BI.)
que se paga anualmente por una propiedad, también es
una buena referencia. La determinación del monto a pagar
se basa en el valor catastral que el estado hace de la vivienda.
Para efectuar el cálculo se toman en cuenta varios asuntos:
los metros cuadrados construidos, el área del terreno,
las instalaciones especiales que presenta, la ubicación
en su zona, la cercanía a los servicios públicos
como colegios, hospitales y parques.
Si la propiedad fue adquirida con un
crédito hipotecario, entonces, el valor de la hipoteca
también sirve de referencia. Sin embargo, se debe tener
presente, que este tipo de tasación, no resulta tan
real como se requiere. Muchas veces esta valorización
bancaria ha sido ajustada al tipo de crédito que se
otorga y siempre resulta ser superior al valor catastral y
menor que el precio actual de comercialización.
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Precio Real de la Propiedad
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Para obtener un valor real intrínsico
del bien raíz, se recomienda la contratación
de servicios profesionales de tasación de propiedades.
En general, los bancos que conceden préstamos para compra
de viviendas, establecen un precio menor al real. Esto con
el propósito de recuperar el dinero acreditado, en caso
que el deudor no pueda seguir pagando su propiedad. En este último
caso, el acreedor rematará la propiedad y le será fácil
conseguir el saldo insoluto del crédito.